Historias sobre adoptar un animalito

perrito de la calle

Desde que era niña he tenido muchas mascotas de diferentes especies. Casi todas llegaron a mí por medio de la adopción. Hoy les contaré algunas de mis experiencias rescatando y adoptando.

Un día como cualquier otro

Hace unos años, de regreso de la universidad, mis amigos y yo nos encontramos un perrito. Era criollo, pequeño y de pelo corto y beige. Tenía los ojos grandes y bien negros, llenos de miedo por estar en la calle. Le habían amarrado una tela al cuello a manera de capa, como si eso lo fuera a proteger del frío y de la lluvia de aquel día.

Usualmente respeto el espacio de los animales, así que me acerqué con lentitud. Hay que recordar que cuando un perro demuestra estar asustado, puede actuar de manera imprevisible y lastimarte. Pero me acerqué y se dejó acariciar, abrazar y llevar a casa. Justo al llegar, se puso contentísimo y me lamió, movió la cola sin cesar durante un buen rato y nos ganó a todos. No encontramos a su familia, por lo que se quedó con la nuestra. Este fue el primer perro que adoptamos.

Luego, un par de años más tarde, mi hermano estuvo a punto de pasarle encima con el auto a una perrita en medio de la carretera. Se bajó y constató que estaba viva, aunque debilísima y triste. A pesar de su vejez, después de muchas visitas al veterinario e internamientos, es una chucha sana y feliz.

Nuestra historia de adopciones no termino ahí. Una conocida debía irse a otro estado del país y no quería ni podía llevarse a su perrita. Había sido de su hija, pero ya no vivían juntas. Me pidió que se la cuidara unos meses, pero yo sabía que no iba a volver. Al llegar por ella, me encontré a una perrita pequeña y flaca, nada acostumbrada a la convivencia con las personas, con ojos saltones y dos manchas encima de los ojos que parecen cejas. Somos inseparables ahora.

También hemos sido casa puente para un perrito y una gata abandonada en situaciones muy tristes.

perrito de la calle

Lo que nos enseña un animalito rescatado

Después de todas estas vivencias, y de todo lo que pasamos juntos mis animalitos y yo, hubo un tiempo en el que decidí que ya no tendría mascotas. Son una verdadera inversión de recursos de todo tipo y no todos estamos dispuestos a compartir nuestra cotidianeidad con ellos. Sin embargo, como ya lo conté antes, no fui yo quien los buscó, sino que ellos llegaron a mi vida porque necesitaban cuidados y cariño. Tuve que retractarme entonces de mi decisión.

Así hay montones de casos en todas partes, tan solo hay que mirar bien para ver sus necesidades. Los perros y los gatos son domésticos, dependientes de los seres humanos en su totalidad. Nos toca a cada uno colaborar para que no terminen abandonados y puedan vivir una vida de calidad. El amor hacia otros seres no es limitado, se expande y nos llena. Además, ¿a quién no le cae bien un mejor amigo en su vida?

 

 

 

Por Redacción de The PetWorld App │

 

 

 

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